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el siguiente es un artículo de opinión redactado por EL HOMBRE ARAÑA (el super heroe de ficción, en realidad existe) Únete a la moda de la globalización (Eslogans de hoy) Hoy en día en la ciudad de Córdoba los jóvenes
de clase media-alta se encuentran fascinados con el “arribo” de una
compañía de capitales chilenos-canadienses cuyo nombre se pronuncia con
tonada angloparlante, se trata de “Apex América”, una compañía que
tercerizadora de servicios de atención al pùblico. Computadora ubicada
en una casilla, silla y auriculares con micrófono; las herramientas básicas
de un “call-center”. Ya hace algunos años que es evidente el auge de
los trabajos de estas características, estos puestos de trabajo
generalmente son ocupados por jóvenes cordobeses o estudiantes que vienen
a la ciudad a recibir educación universitaria. La característica común
de los trabajos de atención al público o en su defecto, venta telefónica,
no sólo son los sueldos bajos, sino el nefasto efecto que tienen sobre la
salud mental de los empleados. ¿Puede ser tan grave? Bueno, considerando
que el trabajo consiste en recibir llamadas una tras otra durante al menos
cinco horas seguidas, en las cuales el operador telefónico debe o
solucionar los problemas de los clientes (imagínese usted la variedad de
personalidades y estados de ánimo de estos clientes, todos deben ser
recibidos con la mejor de las voces por los operadores de los call-center)
y en caso de que se tratara de venta telefónica, bueno, el operador
despliega una série de estrategias para lograr endosarle al potencial
consumidor el producto en cuestión. Para ambas tareas, la repetición
exhaustiva y monótona de cada jornada laboral se van adicionando y no
tarda mucho tiempo en colapsar el empleado. Este colapso se manifiesta
como una renuncia “sorpresiva” y en los peores casos los empleados (o
ex...) acuden a terapia: al parecer el rubro afecta de alguna manera el
estado de ánimo de estos jóvenes. Son trabajos monótonamente exigentes;
de la vida cotidiana absorben grán parte; de la comunicación oral que un
ser humano naturalmente puede llegar a entablar con otros, se abusa. Estos
centros de atención al cliente o ventas, generalmente se caracterizan por
ser espacios algo improvisados, inversión de bajo costo muy redituable.
Apex América es como “el paraíso de los call centers”, la compañía
tiene una grán infraestructura, grán capital invertido y además, no
vende productos de circulación bananera, sino mas bien, es una compañía
que ofrece servicios tercerizados a compañías del Primer Mundo, digamos,
el producto no es banana aquí, sino todo lo que a su alrededor gira. Esta
compañía además ofrece uno de los sueldos más altos en relación a las
horas trabajadas (eso sí, es un call center más estricto que los otros,
más exigente y mucho peor para la salud mental, sin embargo, los altos
sueldos, atraen a cada vez mas jóvenes privilegiados). El requerimiento
para poder trabajar en esta empresa es saber hablar inglès, pues se
atiende a clientes angloparlantes que viven en Estados Unidos, en uno de
los empleos ofrecidos, el trabajador debe solucionar los problemas de
norteamericanos que viven en Miami y se han abonado a uno de los servicios
de telefonía con tarjeta más baratos y accesibles de EE.UU, digamos, un
servicio de celulares para niños, viejos y pobres. El empleado de Apex es
generalmente de clase media alta, pues los requerimientos en idioma son
“elevados”. Si usted se llama Pedro, pasará a ser “Peter”, en
caso de que un cliente norteamericano le pregunte su nombre. “El sueldo
es bueno y todo lo otro me chupa un huevo”, dice un joven cordobés que
trabaja allì, con ese dinero se paga el alquiler, la droga y la comida,
sus padres aún le mandan dinero para los libros de la facultad. Muchos de
los empleados de Apex estudian en universidades privadas. El rumor se
corre entre gente de un nivel socioeconómico medio-alto, al parecer
“una empresa norteamericana –lo cual no es cierto- ofrece un trabajo
donde hay que hablar en inglès y pagan bien”.
Apex America es amado por algunos empleados, ellos son los que encuentran
sentido a sus vidas metidos en esa ratonera perfumada, los que cuando
salen de trabajar no pueden parar de hablar de todas las cosas que pasaron
y pasarán en la empresa, se comprometen emocionalmente con la firma:
quieren subir de puesto, ascender, dejar de ser operadores y poder ser
“supervisors”, un orgullo, que implica más horas de trabajo y un
sueldo más alto. El sueño, será, supongo yo, terminar como Gerente
General de esta empresa, la ilusión mientras tanto exige que uno
obedezca, acate y ponga en práctica.
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