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| volver a la página principal | "ABURRIMIENTO" |
Se repiten dos casos un reemplazo de la lengua española por la inglesa, se trata en ambos de locales nocturnos recreativos ubicados en una la avenida Nuñez a la altura del Cerro de las Rosas, según la prensa "un barrio aristocrático", del cual cabe destacar sus bellos panales y prolijas veredas, calles arboladas y esterilizadas y en cada esquina un seguricor o un policia. El reemplazo de una lengua por otra es un fenómeno interesante, pero no vamos a sensacionalizar algo que no es ni un asunto: el inglés es un idioma mejor que el nuestro y debemos aprender a hablarlo o de lo contrario, según especialistas en el campo, Uno queda sistemáticamente a un costado del mundo y del progreso. Actualmente esta teoría es más aceptada por la mayoría de las personas y es suficiente. Lamentablemente, las traducciones que dan nombre a la discoteca, Factory, y a su vecino, el bar Hill Rose Place, sin duda alguna no podemos evitar tentarnos con contradecir los renglones anteriores, y afirmamos ahora, ya establecida la contradicción como se debe, que la juventud de la elite de la zona norte cordobesa se divierte en lugares en inglés tiene un trasfondo político, pero sobretodo, acordamos con nuestro corresponsal de guerra y sus reportes, en los cuales una y otra vez, repite que "es marketing puro". Entonces todo comenzó a tener sentido, pero probablemente usted, apreciado lector, no logró relacionar las propagandas políticas que brotaron en cada rincón de la ciudad durante las elecciones a Intendente del año dos mil tres, una de ellas, la del candidato Rabbat era, como ya digimos anteriormente en otro artículo, un poco ingenioso cartel en donde aparecía el rostro de este hombre y un mensaje ideado por la companía de marketing de Mirtha Legrand, diva televisiva y reina de la demagogia, casualmente y al mismo tiempo. Decía "Tiene razón" con letras grandes que aseguraban al ojo humano no perderlas de vista, abajo con la misma letra pero un poco más pequeño, decía "Vótelo" y a la derecha estaba su foto. Precacepto, desde su laboratorio en el Sur aseguraba, refiriendose al mensaje de Rabbat a la ciudadanía: "un nivel espeluznante de falta de sutileza, que nadie percibe, nadie se siente insultado; es esta la publicidad convence a los cordobeses". La posición de Precacepto es siempre tan controvertida y sus opositores tantos, que enseguida argumentaron que "lo que dice de Rabbat muestra que es un soquete, un pelmazo y un pajero", argumentaban que Rabbat tuvo muy malos resultados en los comicios y que desde la cúpula partidaria se culpó a la publicidad. Sin embargo, fuentes nuestras nos han confirmado que las desiciones sobre cómo se iba a formular el mensaje a los cordobeses, las tomó siempre el chef, un locuaz personaje que tomó las riendas de la campaña publicitaria a último momento, y que aseguran "tenía problemas con la bebida y mentía diciendo que era profesor de Yoga". De todos modos, el punto central de este artículo es hablar más de este lugar, La fábrica, punto obligado en el acotado circuito de los niños bien nacidos en el Cerro de las Rosas y alrededores, como el mítico Urca. Sobre el mítico Urca diremos poco, mas que tomó vuelo cuando una horda de pobres que vivían en una villa miseria fué sacada con topadoras y allí instalado un parque para que los vecinos de la mítica Urca salieran a caminar. En las prolijas calles de Urca se llevaron a cabo las primeras experiencias de seguridad privada motorizada bilingue y con luz en el techito que no se detiene casi nunca. La Fábrica es como un club, y para los que van allí, representa un escenario en donde concretar sus ambiciones de éxito y prestigio social. Si se tiene la oportunidad de ingresar, sorteando la entrada que cuesta diez pesos y teniendo el aspecto que un policia y dos patovicas se ocupan de corroborar, uno se encuentra con un ambiente desolador, asfixiante y agresivo. Lugar de recreación y comunión social para los jóvenes de clase media-alta de la ciudad de córdoba, de hecho, para ellos es Su Fabrica, les pertenece y ellos pertenecen allí, funciona como un servicio a la comunidad. Ya se ha escrito y hablado mucho de la Cultura de la Noche y el funcionamiento patológico de las discotecas, paraísos de la exclusión y espacios en donde "lo más enfermo de nuestro mundo se puede reafirmar". Aquí, vasta con mirar el entorno para darse cuenta de que todo, en Factory, se materializa. De hecho, observar en modo en que se divierten las personas nos puede decir mucho de ellas, al igual que su dieta, y porque no, su dieta farmacológica. La Fábrica es un reino de hipocrecía que gira sobre el eje podrido de las apariencias y el prejuicio, asique allí todos están siempre a punto de ser juzgados como se maneja el cuerpo propio, si se disfruta, se busca placer o si simplemente se baila, entonces, uno no pertenece a la Fábrica. Nuestro corresponsal de guerra, un hombre con agallas y rigurosidad científica que pone piel de gallina y cola de perro a más de uno, nos cuenta en forma ràpida cómo se comportan las personas dentro de este lugar: "Caminan de un lado para el otro, sin detenerse, caminan y caminan neuróticamente porque su vista no les permite ver más allá , y como todo el tiempo están mirando, tanto los hombres como las mujeres, desde que entran hasta que se van de Factory buscan con su mirada encontrar a otras personas a las que llaman "gente conocida" y a veces se refieren a ella como "todo el mundo", todo este frenetismo aceitado con alcohol, simplemente para saludar. He visto muchos grupos de chicos y de chicas solas, caminando de un lado para el otro, en círculo, en una actitud de búsqueda constante. Saludándose, viendo quién está y quién no pudo venir (porque es como un club en donde casi todos se conocen) durante toda la noche de los viernes estas personas reafirman su existencia y luchan por mantener su prestigio social. Son los jóvenes conservadores de mañana, lo suficientemente brutos o domesticados para vivir en la ciudad conejera y reproducir la especie y la perezoza horizontalidad autoritaria: sin pensar demasiado y votando cada un buen tiempo, ignoran como si fuera dicha, ayudando a que se propague la farsa y la vida decadentemente aburrida y fea, nociva para la salud, contraría al placer, que condena la ocio y se rige por ridículos juicios morales cargados de hipocrecía. Estos jóvenes están altamente moralizados y se manifiestan tristemente impotentes, frígidos y reprimidos: se destrozan a los golpes cada noche. Un ejemplo claro es el que nuestro corresponsal describió así: "Es triste verlos bailar adentro, simplemente porque no saben bailar, no les gusta bailar sino hacer monerías, como burlándose o imitando a alguien que baila". Esta gente, "la mas linda", es un despliegue de una gran farsa: la ilusión de sensualidad. La mujer está bajo el pié de un hombre altamente machista. Es un lugar horrendo". Como he dicho antes, allí lo importante es "mirar", pero más es "ser mirado". Existen violentos muy peligrosos en estos ambientes, de hecho son frecuentes las peleas de grupos contra grupos, siempre entre borrachos, con escándalo y presencia policial. Cabe resaltar esto de "presencia policial", bueno, para los niños ricos que haya policias es una aventura, una futura anécdota. El ser allí opositor al orden público basicamente por tener intenciones de lastimar, herir, golpear con permiso etìlico, claro, a otros hombres y también mujeres. Como no saben hablar y son gente por lo general estúpida, acuden directamente a la violencia física, que además, es luego tema de conversación durante vários días.
Una propuesta sana
Yo propongo llevar a cabo una ofensiva a esta amenaza
que ya viene hace muchos años destruyendo, con su mera existencia, todo lo
bueno, feliz, lindo y divertido. Para ello es imprescindible montar fiestas en
donde se festeje lo han venido haciendo los seres
humanos libres: disfrute del momento, de la música, y del cuerpo: fiestas
libres y agradables en donde reine la buena onda y la ebriedad, fiestas
dionisíacas y sensuales; máxima libertad y un toque del relativo buen
gusto, que siempre es necesario. Chín, chín.