La jarra loca y
"la viuda negra"
Se han llevado a cabo vários
entierros en la provincia de córdoba de seres humanos que fallecieron al
consumir un fámarco de venta libre en farmacias y de muy buena reputación
entre la Asociación de Madres Burguesas de la pronvicia. Sin duda es
consumida por miles de personas del globo terraqueo, ya que es prescripta en
una època en donde algunas "enfermedades" parecen ser creación de
los medicamentos que se venden para curarlas; en otras palabras: "Es como
la perfecta solución, un problema nuevo y una droga nueva que escala al ritmo
de los contagiados en el marco de las cuantiosas sumas de dinero que acumulan
los Grandes Laboratorios Estamos hablando del clonazepam, un fámarco
peculiar, que no hace falta mas que leer su prospecto para entender de que se
trata de algo serio, de una elección a tomar. Y leído ya este claro papelito
guía, sabremos de las tolerancias y los acostumbramientos, adicción. Sin
duda Clonazepam no mató a personas recetadas. Se trata de los jóvenes de un
pueblo del interior cordobés y de un jubilidao. En los cuerpos de ambos
muertos, el fármaco estaba presente. En el anciano, la dosis era excesiva y a
pesar de que luego la policia descubrió casos de otros ancianos que habían
ingerido la droga en cantidades similares sin que fallecieran, este hombre se
murió bien muerto. En cambio los jóvenes, porque no era uno sino dos o tres,
murieron intoxicados con altas dosis de pastillas mezcladas con vino. Esta
combinación de alcohol de cualquier tipo con clonzepam o drogas parecidas, es
un cocktel que el organismo y el cerebro humano no reciben con mucha alegría.
En cuanto al caso del señor que murió intoxicadísimo, fué en realidad
asesinado por lo que se conoció en esta ciudad como "la viuda
negra", una mujer que tenía ya por costumbre drogar a ancianos
previamente excitados y captados, mediante estrategias femeninas, y como
sabemos que eran hombres de edad, pensamos "debe haber sido como robarle
un chupetín a un niño" (insisten algunas opinones que chupetín no
puede reemplazar a la "paleta" en ningún caso, a pesar de que nos
encontremos fuera del ejido municipal). Luego les daba el cocktel narcótico y
los pobres hombres quedaban dormidos y sus jubilaciones se iban dentro del
bolso de esta "viuda negra", que a pesar del exfuerzo terrible de La
Voz del Interior, la ladrona del clonazepam, como debería llamársela,
no enviudó jamás. Esto creemos que se debe a que la ladrona del
clonazepam núnca contrajo matrimonio, ni sintió el arroz, ni vió al
hechicero sabiondo y barbudo, ese día en el que imaginabamos legalizando su
amor en un templo de secta. Y tampoco, como era de esperar, se trata de una
mujer afroamericana. Entonces ¿de qué habla La Voz Del Interior? No importa,
la historia es atractiva y vale la pena publicarla. Pero "ni se te ocurra
llegar a relacionar estas muertes", así deben haber sido las órdenes
editoriales. ¿Acaso no es obvia la relación? No. No vamos a engañarnos.
Debemos ser persistentes en nuestras investigaciones y en la generación de
nuevas teorías que no sean un colchón de la realidad inminente. Necesitamos
algo más. Necesitamos un canal de televisión propio. Necesitamos ver a
nuestros hijos crecer en esta ciudad conejera repugnante, para que vuelvan a
hacerlo una y otra vez. Necesitamos un shopping center. Construir uno sobre un
colegio. O sobre una villa. Pasar las topadoras y tirar todos los ranchos.
Entonces, así, vamos a hacer una ciudad más linda.